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Tras lo acontecido en los mercados los últimos meses, se esperaba que la tan esperada cumbre del día 9, hubiera dado algo de estabilidad a los mercados bursátiles. Tras una primera subida saludando los resultados de la misma, sigue prevaleciendo la desconfianza y el miedo, al igual que tras las numerosas y “decisivas” cumbres anteriores. La inseguridad viene generada por la manifiesta falta de coordinación entre los políticos que rigen los destinos de la Unión Europea. Europa se ha embarcado en un proceso irreversible para crear la unión fiscal, que es lo único que podía ser. Eso sí, esto supone que la solución no va a ser ni fácil ni mucho menos rápida. Es decir, nos vemos abocados hacia un período de bajo crecimiento económico (cuando no recesivo en algunos países) antes de volver a la senda de datos positivos. Así ya lo vaticinan las proyecciones de los principales estudios económicos del viejo continente con continuas revisiones a la baja. El único consuelo es la aparente estabilidad de las primas de riesgo que se han relajado desde máximos aunque no es descartable que se produzcan nuevos sustos. Mientras, las bolsas seguirán con altas volatilidades y bajos volúmenes de contratación.